Aunque beber de vez en cuando un poco de alcohol puede ser una experiencia placentera y ayuda en ciertos momentos para socializar, si abusamos no es bueno para la salud. Además si tenemos epilepsia debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:
- Los fármacos antiepilépticos pueden hacer que seamos más sensibles y podemos hacer que los efectos del alcohol sean más exagerados. Por tanto pueden emborracharse mucho más rápido. Depende de los fármacos que se toman puede que el alcohol inhiba sus efectos y se queden desprotegidos. Siempre consultar al neurólogo si podemos consumirlos o no.
- Si para poder consumir alcohol nos planteamos no tomar la medicación, debe sacarse de cabeza. Esto no lo podemos hacer en modo alguno.
- Consumir gran cantidad de alcohol puede causar crisis debido a su efecto neurotóxico.
- Nos altera las horas de sueño, que es uno de los desencadenantes más comunes por tener crisis.
- En algunos fármacos puede potenciarse un efecto sedante.
En resumen, debemos tener en cuenta y ser prudentes en la ingesta de alcohol ya que puede hacer que las crisis sean más repetidas. También que los efectos de las medicaciones sean alterados y secundarios exagerados. Dado que los efectos son más malos que buenos, muchas personas con epilepsia deciden no beber.
De hecho, lo que hay que hacer es hablar con el médico para ver si la medicación permite el consumo o no de alcohol, aunque sabemos que un gran consumo es malo para todos.
Si jo puc, tu també #epilep

